El mar que crucé sola
Nadia migró siendo casi una niña
Tres idiomas, mil kilómetros y una sola certeza: no volver atrás.
Me fui sin saber a dónde, solo sabía de qué huía.
Nadia salió de su país siendo casi una niña. Cruzó fronteras y aprendió idiomas por necesidad, con una sola certeza guiando cada paso: no volver atrás.
Habla de la soledad del viaje, pero también de las personas que aparecieron por el camino. Hoy ayuda a otras jóvenes que llegan, como llegó ella, sin saber muy bien a dónde.