Un techo no es un hogar
Amparo y la pobreza que llega sin avisar
Trabajó toda su vida y aun así estuvo a punto de perderlo todo.
Nadie te enseña a pedir ayuda cuando siempre fuiste tú quien la daba.
Amparo trabajó toda su vida y nunca imaginó verse al borde de la exclusión. Una sucesión de golpes la dejó sin red en cuestión de meses.
Lo más difícil, confiesa, fue aprender a pedir. Acostumbrada a ser quien sostenía a los demás, tuvo que aceptar que también ella necesitaba que la sostuvieran.