Volver a empezar a los cuarenta
Tomás reconstruye su vida después de cuatro años en prisión
El trabajo no fue lo más difícil al salir: lo fue volver a mirar de frente.
La condena de verdad empieza el día que sales y todos saben de dónde vienes.
Tomás recuerda el día que salió de prisión como una mezcla de alivio y vértigo. Tenía cuarenta años y la sensación de empezar de cero, pero con una mochila que pesaba más que cualquier maleta.
El empleo llegó antes que la confianza de los demás. Dice que la reinserción de verdad ocurre en los pequeños gestos: un saludo, una segunda llamada, alguien que no cambia de acera.